Harry Potter lleva en mi vida desde que tengo 7 años, cuando mis padres me regalaron el primer libro después de llevar dos años viéndome en bucle las cuatro primeras películas.

Desde entonces, mis cumpleaños se volvieron una excusa para regalarme cualquier cosa relacionada con la saga. En sexto de primaria hasta mis bolígrafos tenían el logo de Harry Potter.

Más allá de los libros

Es una saga que a la mayoría nos pilló pequeños y que crecimos leyendo los libros y viendo las películas. Ni siquiera creo que sea necesario explicar de qué va la historia, porque si no tienes ni una idea básica de qué es Harry Potter, no sé cómo sigues tan tranquilo con tu vida.

Más que explicar los libros, creo que hablar del fenómeno potterhead es mucho más interesante. El universo de Harry Potter se ha expandido de todas las maneras posibles, alejándose mucho de ser una simple saga. Es más, ahora mismo puedes entrar en Hogwarts o Hogsmeade por ti mismo, en el parque temático de Orlando; o participar en un campeonato de quidditch, organizados por fans de la historia.

Hace mucho que ser fan de Harry Potter supone más que un interés por el mundo creado por J.K. Rowling. Ella misma se ha encargado de que su creación no decaiga en el olvido, con iniciativas como Pottermore, donde puedes averiguar de primera mano tu patronus o casa; o continuando la historia más allá de Harry Potter, sacando libros como Animales fantásticos y dónde encontrarlos con nuevos protagonistas o Harry Potter y el legado maldito hablándonos del hijo de Harry.

En general, para algunas personas, ser potterhead se ha convertido en un estilo de vida. Es una saga llena de valores muy importantes para cuando eres un niño y que calan y se quedan contigo.

Yo no sé si algún día me casaré en una boda temática con una tarta llena de snitchs, pero desde luego Harry Potter siempre va a formar parte de mi manera de ver la vida.